jueves, agosto 20, 2009

Aterrizar

Uno se levanta recién llegado del puente, dándose cuenta que el aterrizaje no fue únicamente en la ciudad en la que vive, sino en la realidad. El salir de viaje, o quedarse en casa sin el correr de la cotidianeidad, tiene un efecto evasivo en casi todos nosotros, los seres humanos.

En el paraíso, donde vivo, vacaciones y puentes, significan 20 horas diarias de trabajo. Significan rush continuo al que el cuerpo se acostumbra volviéndose cada vez más eficiente. Significan también, entonces, no enterarse de lo que sucede más allá del área laboral para nosotros, diversión y descanso para otros.

Y aterrizar es teclear el nombre del periódico local en internet. Y ver que todo sigue igual, que la información está manipulada, que el gobierno se enriquece y la clase baja se empobrece. Que regalar tamales y juguetes el 2 de febrero en un parque de beisbol convierte al gobernador en un verdadero rey mago, porque compra la felicidad de un niño y la confianza de los padres que lo ven sonreír con una bolsa de dulces o un juguete bajo el brazo.

Aterrizar es saber lo que pasa entre Israel y Hamas, y llenarnos de imágenes de la guerra, por medio de la televisión, el correo electrónico y los medios impresos; y ver la participación de nuestros paisanos en foros de discusión, en debates formales y de sobre mesa, pero es también no ver lo que pasa en nuestro país. Es ignorar la guerra interna. Es sobrevivir al ejecutómetro 2009, una estadística que aparece en uno de los diarios capitalinos más importantes y que nos da a conocer, semana por semana, entidad por entidad, el número de muertes relacionadas con el crimen organizado en 2009 y compara los datos históricos desde 2006. Los más de 120 a la fecha, especifican 8 decapitados, 13 torturados, 8 mujeres, y ninguno con mensaje. Aterrizar es saber, que mi amigo, que consume drogas, es cómplice, y que aquel conocido, que lava el dinero de éstas asociaciones también, y que quizá tú o yo , somos parte de la cadena, porque tanto peca el que mata la vaca, como el que le detiene la pata, pero el que mira, y se calla, también.

Aterrizar es leer que al mismo tiempo en que se llevó a cabo en México el encuentro entre familias que rebasando las expectativas de los mismos organizadores, se detuvo un sacerdote por pederastia en una casa hogar, un conserje por violación de menores ¿y es importante saber si tuvieron o no una familia disfuncional? ¿Tiene transcendencia en la vida de los afectados?

Aterrizar es enterarse que en todo el país, tomado por el crimen organizado, los operativos son un fraude, que además de atentar contra la seguridad, atentan contra la inteligencia de los mexicanos, y el presupuesto que sale de nuestros impuestos, los ciudadanos promedio, ya que el gremio político, como bien mostraron diputados y senadores, están exentos de sus deberes como mexicanos.

Aterrizar, es que Salvemos México, nada tiene que ver con el reciclaje, o la consciencia, sino con el aval a la coalición del partido del trabajo y convergencia

Aterrizar, es saber que los padres de Rodrigo García, trajeron sus restos de Nueva York, donde murió , tras vivir las consecuencia del avión que, por casualidad, se estrelló en hora pico, en la vía más congestionada de la ciudad, y donde, también casualmente volaban Muriño y Vasconcelos. ¿También podremos echarles la culpa de esto a las familias disfuncionales? ¿Al padre del piloto, presuntamente irresponsable? O nada más fantaseando, porque nada tendría que ver con la realidad ¿a la familia de una mente capaz de matar al zar antidrogas o al segundo del presidente que presume de ser el brazo fuerte de la guerra al crimen organizado? ¿Será acaso que todo el caos que vive el país, y no encontrar en los diarios una sola noticia buena, tiene alguna relación con desestabilizar éste gobierno?

Pero aterrizar, es también llegar a casa, con los seres queridos. Es el olor de nuestra tierra. Escuchar a Carmen Aristegui de nuevo en la radio. Es saber que cada día mas personas reciclan su basura, y hay menos odio, y racismo; que Obama ocupó el lugar de Bush en la casa blanca. Y si, aterrizar, es entonces, saber que todos los caminos de luz son posibles

Cuestión de enfoque

Nada es más peligroso que la verdad

en un mundo que miente.

Nawal El Saadawi

Boquiabierta. 1. adj. Que tiene la boca abierta. 2. adj. Embobado o pasmado mirando algo. Según el real diccionario de la lengua española, ambos son significados a la palabra. Y no podría estar más de acuerdo, ya que describen exactamente mi condición, tras escuchar una a una la serie de palabras, que tenían como fin, darme una explicación al porque, no se podía imprimir la reseña. Una reseña, que mi interlocutor tuvo a bien pedirme, y gratis. Una reseña, que, escribí, y que ahora me piden cambiar, con la desinteresada sugerencia además, de no publicar en otro medio.

Una tarde anterior, una revista en la que colaboro, y además quiero, me había pedido no tocar el tema. Parecía que al hacerlo, se podría perder un contrato publicitario, y con la crisis encima, sería una especie de auto-gol. Me pareció bien, ya que además, el tema ni siquiera me parecía tan interesante, pero la actual situación un tanto diferente ya que explícitamente me lo habían pedido por encargo, hizo saltar al escritor interno, y rebelde.

Releí el texto una y otra vez buscando alguna frase quizá agresiva, o brusca. Que podría parecer cosa juzgada. Alguna exageración, o mentira. No la encontré. Entonces me acordé de la dirección de youtube.com que por mail me había llegado y le pregunté al acompañante de mi amigo: A ver, mira el video, y dime qué te parece. No, pues sí, dijo moviendo la cabeza de arriba abajo afirmando con todo el cuerpo; creo que tienes razón; o a lo mejor es producto de la velocidad con la que viaja el sonido, y de los efectos de las cámaras, por eso la música y el movimiento de los labios son diferentes, aunque quisiera aclarar, que entre sound track, y pista, hay diferencia. ¿Ves? Está claro, clarísimo. No fue improvisado. Hay pista. Están cantando con pista, lo que no tiene nada de malo, solo digo, que no fue una intervención espontánea, sino preparada, eso es todo. Y me parece muy valiente que la chica se pare frente a miles de personas a cantar, en verdad; No estoy diciendo que me parece nepotismo, aunque lo piense; solo digo, que si fuera iniciativa privada, voy de acuerdo en que está perfecto que suba a cantar a quien quiera, pero siendo él gobernador, no debiera ejercer el poder en algo tan trivial, porque hay seguramente, cientos de jovencitas estudiando canto, a quienes les cambiaría la vida una oportunidad como esta; Me parece que facilita malas interpretaciones, ya que tal actitud, podría provocar imaginar que también actúo de ésta forma, sacando ventaja, cuando permutó los terrenos de la universidad en Tulum, o escogió los candidatos a diputados; o quizá podría parecer que no hay una sola nota en los periódicos que le cuestionen, no nada más porque los rumores que dicen que es el sexenio en donde más se ha repartido dinero para los medios, sino porque además, le tienen miedo.

Mi ego se dolió un tanto, al darme cuenta que estaban rechazando mi colaboración. Hice un alto en mi mente, pensando cómo hacerle ver, que no diciendo lo que se ve, cuando la gente lo ve, atenta contra la inteligencia, y entonces vienen las aseguraciones: Claro, el concierto de Julio Iglesias, se pagó con un terreno en el que el Félix tiene una parte, y van a construir un hotelito, porque resulta que el cantautor tiene más visión para los negocios, que voz. O que el terrenito de su casa en la playa de Cozumel, se lo pagaron con un favorcito.

No publicar, seguí diciendo, podría confundirse, con que la cantada, no fue nada más capricho, sino autoritarismo. No publicar, podría confundirse con que solo trabaja para unos cuantos, y en Quintana Roo, ya somos muchos.

No se trata de no publicar, sino de publicar una hermosa – y merengosa, diría un amigo- adulación que llene el corazón a los quintanarroenses.

No, le dije, pues ahora si no entiendo porque me busco a mi ¿qué no me ha leído jamás y ha visto que no soy nada aduladora? Y ni me haga sentir la mala del cuento, porque mire nada más, lea aquí, usted se fijó en las críticas, pero no en las flores. Y si el gobernador no permite la libertad de expresión, pues estamos en serios problemas. Ahora, me hubiera dicho antes del –no hay presupuesto- que llevábamos línea, y nos habríamos ahorrado, los dos, trabajo y ésta conversación.

Después de preguntar si de verdad no pensaba arreglarla, vino tajante, la decisión que escuché tras el fin del discurso: Pero esto, no quiere decir absolutamente nada, porque, (como en todo) el señor gobernador no está enterado; solamente le pedimos una reseña del evento, para engalanar una publicación, no para cuestionar ninguna índole.

Cuestionar ninguna índole… ay chirriones, qué bueno que tengo la enciclopedia a la mano para entender lo que quiso decirme. O que no le afecten las suposiciones y desacuerdos porque como yo hay miles y miles en el estado; No sé qué tan bueno que no esté enterado… Y lo que si me dio mucho gusto, fue saber que la reseña no se publicó, no por desacuerdo en si Julio Iglesias y Victoria habían cantado o no con pistas, sino porque lo que verdaderamente sucedió, fue que no había espacio. A última hora, raro, porque aquí nunca pasa nada, mataron a un militar, que además de la portada, ocupó sin duda la nota de política, seguridad, estados, y lógicamente, sociales, que es donde estaba originalmente destinado el espacio, y seguro de eso, tampoco sabía nada.

Actualizar. Votar. Elegir



Todo por servir, se acaba. Tras 19 años de uso continuo, una terminación 03 y elecciones federales encima, mi credencial para votar, se venció. Fui dejando pasar los días, hasta que me encontré con la fecha límite. O iba a tramitar mi credencial, ó tendría que esperar 6 meses más para hacerlo. Daniela, mi hija, con dieciocho años cumplidos y emocionada con el trámite, se ofreció para ir temprano a hacer fila. Llegó a las seis de la mañana. Cerca de las doce me llamó: Ma, ya ven porque están abriendo la oficina ¿abriendo? Me pregunté. Pero si son las doce.

Al llegar, me encontré con una fila que doblaba la cuadra completa. Mejor dicho, la rodeaba y seguía. Nosotros estábamos casi en la puerta. Esperamos tres horas más para que abrieran, y dos más para avanzar los veinte y tres lugares que nos separaban de estar sentadas dentro del cuarto. Presentamos papeles. Entregué mi acta de nacimiento original, y copias de mi visa americana, pasaporte, credencial de elector y licencia. Un par de días antes me habían robado mi portafolio con todos mis papeles. No seño, me dijo el encargado de la entrada. Necesita o dos testigos o sus papeles oficiales en original. Los dos testigos estaban a la mano, le llamé a mi marido, que llego con un asistente. Uy güerita, pero estas credenciales de elector no son de aquí, tienen que ser locales. Llamamos a los amigos, ninguno tenía credencial local, lo que me sorprendió; mi marido se fue, asegurándome que regresaría con dos testigos que cumplieran con los requisitos. Amablemente me dieron permiso para avanzar en la fila y el trámite, en lo que llegaban mis testigos, y en el paso, me topé con el poster de los requerimientos. En una esquina, se leía: en caso de iniciativa privada, la identificación con fotografía, deberá estar vigente. Me acerqué entonces al módulo. Joven, sonreí a un señor que atendía con mucha calma ¿una credencial de la empresa me es válida como identificación? Sí, me sonrió. Pero no es un documento oficial, sonreí yo a mi vez, queriendo corroborar la información. Si es, para su empresa. Es decir, insistí, que si traigo la credencial de la empresa donde trabajo ¿ya no tengo que traer testigos? Si señora, así es. O sea joven, que si me traen la credencial, usted me tramita mi IFE? Si señora, me dijo de nuevo. Llamé a mi oficina. Me comunicaron con relaciones públicas, y pedí que me hicieran una credencial. La imprimieron, firmaron, y entregaron, justo cuando nos tocó turno, y habían pasado dos horas más desde que habíamos entrado al salón. Estábamos por salir cuando llegaron los testigos con mi marido ¿Porqué tardaron tanto? Porque encontrar alguien con credencial de elector local y que te conozca, está &/%$##*. Ya que se habían tomado tal molestia, los hice pasar para que testificaran que yo era yo. Doce horas después de que Daniela se formara, salimos con nuestro trámite terminado. Nos dimos cuenta de la poca gente que conocíamos podría votar en las próximas elecciones. Hicimos una encuesta rápida con la gente formada, y descubrimos que estaban cumpliendo el trámite por tener una identificación válida, no por participar en los próximos comicios. Tenemos el gobierno que nos merecemos, retumbó la frase en mi cabeza. Un par de días después, leí en el periódico, que el PRI, tenía ya para cada uno de sus distritos, candidatos de unidad. Miré los nombres. ¿unidad? ¿leí bien? ¿unidad? ¿de quién? Mi candidato, de quien de viva voz, había escuchado hacía unos días que estaba entusiasmado por contender, no estaba en la lista. La primera vez que pensé en tachar la insignia del revolucionario. Que me enorgullecía saber que la voz de mis conciudadanos iba a estar bien representada, por un aspirante, leal, comprometido con su ciudad. Enamorado de su tierra. Inteligente, sin necesidad de hacer dinero a manos llenas. En el que a ciencia cierta, porque se puede leer en sus ojos que en verdad podía confiar. Leí la nota completa. No, definitivamente, su nombre no estaba en mi distrito. Y en su lugar, el candidato de unidad, para mi distrito, con menos de 30 años cumplidos, reunía el principal requisito del SIEMPRE PRI (¿dónde queda la diferencia del viejo al nuevo, además de en la teoría?) el dedazo del gobernador. Aunque me dio coraje, algo en mi, descansó. Quizá tachar de tin marín, es menos vergonzoso que votar por el Revolucionario institucional, que tanto acopio de bienes de la ciudadanía ha cometido en el estado y de alguna forma, el cielo me estaba absolviendo al pecado a punto de cometer. Tres o cuatro días después, me llego un mail con el valor del peso, y los índices de inflación en los últimos 30 años, donde se podía ver, que a pesar de las vergüenzas que Fox nos hizo pasar, su gobierno en matemáticas, que jamás mienten, no fue tan desastroso como el de la mayoría de sus antecesores. Otro más del partido social demócrata hablando de sus propuestas, y otro más del PRD, puntualizando porque son la mejor opción. He coincidido con varios de los candidatos en restaurante y en eventos. Todos sonrientes. Subidos en su pedestal, creyéndose sabedores de la verdad, y el puesto. Ninguno preocupado por acercarse a promover sus planes personalmente, al contacto directo con las personas

¿Qué pasaría si todos tuviéramos una credencial para votar y conociéramos a nuestros candidatos verdaderamente, como tuve la oportunidad de conocer a mi candidato fallido? Si se dieran el tiempo para bajarse el pedestal e interactuar con la gente y darse a conocer, procurándose la oportunidad de que los miremos a los ojos y sepamos que lo que le dicen a la prensa es cierto. Seguramente, sería mucho más trabajo, pero se ahorrarían una lana en mercadotecnia, y nosotros los votantes, Seguramente, seríamos capaces de formarnos doce horas y mover lo posible para sembrar un México más fuerte con nuestra cruz en su nombre.

La mayoría de edad

Llegar a la mayoría de edad, es sin duda, una gran responsabilidad. La delgada línea entre lo divertido y lo que debe de ser, se marca. ¿Cómo es posible que tenga tal o cual actitud, si ya es un adulto? Pareciera que con la edad viene de la mano la seriedad. Y no. Definitivamente, .no

Cumplir 18, es una gran fiesta. Y tiene muchos pros. Cuando se llega a ésta edad, se tiene legalmente la edad para ejercer la democracia: Puedes obtener tu credencial de elector, con la que, eres tú quien decide. Cuando cumples 18, eliges si entras a un lugar o no. O si ves una película o no. Ya no hay restricciones. Cuando cumples 18, puedes casarte legalmente sin el permiso de tus padres. También legalmente puedes tener sexo. Responsable preferentemente. Te da permiso social, y legal, de tomar. De fumar, y de comprar cigarros. Puedes obtener tu licencia de manejo. Tus opiniones adquieren mayor trascendencia para el mundo. A los 18 casi siempre, terminas la preparatoria y decides la carrera que vas a estudiar para ejercer el resto de tu vida. También puedes viajar solo sin permiso de tus padres. Y es por todo esto que en verdad es una gran responsabilidad. Suele suceder que al ser novatos en esto de pasar de una etapa a otra por el mero hecho de festejar el día que nacimos años antes, que solemos escuchar “yo no elegí, me llego”; pero no nos damos cuenta que aún cuando no elegimos, estamos eligiendo. La vida no pasa, elegimos que pase. Cuando cumplí 18, elegí sin darme cuenta, tener un hijo. Y veinte años después, veo que fue la elección perfecta. ¿Qué estabas haciendo a los dieciocho? ¿te acuerdas? ¿Qué elecciones hacías? ¿Por qué luchabas? ¿En qué creías? ¿Qué sueños has alcanzado?

El número también habla de independencia. Y los dieciocho son los dos primeros números del año en que nos independizamos de los Españoles, Mil ochocientos diez Que causalidad Si te vas de tu casa a los diecisiete, eres un rebelde, pero si te vas a los dieciocho, la cosa cambia, porque o eres atrevido, o estas buscando tu futuro y tu independencia. De verdad que cuanto cae sobre el tiempo. . Este mes Cancunissimo festeja su cumpleaños dieciocho. Ay caray. Dieciocho años retratando amigos, contando historias, testificando bodas, bautizos, logros, sueños. Anunciando proyectos. Dieciocho años encontrando voz. Afinando la lente. Encontrando una visión. Tomando decisiones. Eligiendo. Extendiéndose. Creciendo. Dieciocho años eligiendo. Así que de aquí en adelante, los retos crecen. Estamos listos para sacar nuestra licencia de conducir, y elegir hacer el amor por encima del sexo. Festejamos ser una revista adulta encontrando voz y decidiendo nuestra dirección. Teniendo hijos, Miamissimo se lanza en la ciudad hermana con un tiraje igual al de Quintana Roo. Dentro de la revista, Playissimas, busca crecer para tocar la vida de los playenses, y atestiguar también sus éxitos y avances. Encontrar los productos que se alíen a nuestro escaparate y crezcan junto con nosotros.

La edad, relativa, renueva. Obliga a ir a la vanguardia. A prepararse más. A revivir los ideales, a ser más congruente, a buscar en el interior, y crecer. A Madurar.


Que cumplamos muchos más, y que con nuestra mayoría de edad y credencial para votar, ejerzamos nuestra capacidad de elegir para que ésta voz este bien representada en el congreso. Al fin, el voto es secreto.